El turismo paleontológico es una modalidad bajo la que se presentan los recursos naturales de un destino en los que se han encontrado vestigios del pasado.

En otras comunidades autónomas españolas, como Aragón o Castilla León, el turismo paleontológico ha servido de impulso a la economía local, dando valor a los yacimientos a través de la creación de museos, parques y rutas turísticas. Es el caso de Teruel, que creó en 2013 el parque cultural Dinópolis con el fin de apoyar la investigación científica en el campo de paleontología y fomentar el turismo en la ciudad. Durante la temporada de verano 2017, el parque recibió a 70.000 visitantes, buena parte de ellos, un 24,66%, provenientes de la Comunitat Valenciana.

También en la provincia de Burgos los yacimientos de Atapuerca han atraído a visitantes de todo el mundo.  Sólo en 2016, El Sistema Atapuerca, integrado por el Museo de la Evolución Humana, Yacimientos de Atapuerca, Centro de Arqueología Experimental y Centro de Acceso a los Yacimientos de Atapuerca sumaron 595.040 visitas.

En la Comunitat Valenciana, la provincia de Castellón, especialmente la comarca de Els Ports, es una de las regiones con mayor potencial en turismo paleontológico. Morella, Cinctorres y Bejís (donde se descubrieron recientemente huellas de los antepasados de dinosaurios de hace 245 millones de años) han sido escenario de excavaciones en las que se han descubierto fósiles de reptiles y dinosaurios únicos en la Comunitat Valenciana.

turismo paleontológico Castellón

Pero también en otras regiones de la Comunitat encontramos oportunidades para el turismo paleontológico, como en la comarca de La Safor, donde se encuentra la Cova del Bolomor, asentamiento en el que fueron hallados los restos humanos más antiguos del territorio valenciano, o la Cova Negra de Xátiva, tesoro arqueológico y paleontológico donde habitaron algunos hombres de Neandertal.

Además de los yacimientos, el turismo paleontológico se desarrolla en los museos y centros de interpretación. Algunos de los museos más importantes de la Comunitat son el Museo Paleontológico de Elche, que presenta un recorrido por la evolución de la vida en la Tierra a través de la exposición de hallazgos de diversos yacimientos, o el Museo de Ciencias Naturales de Valencia.

Sin embargo, hasta ahora, el turismo palentológico no había sido una prioridad en la Comunitat Valenciana y su derarrollo había sido limitado. Esto podría cambiar gracias a los resultados de un reciente estudio impulsado por la Agència Valenciana del Turisme para la configuración de un producto turístico basado en el patrimonio paleontológico de la Comunitat Valenciana. Dicho estudio identifica un total de 36 recursos (yacimientos, museos y colecciones museográficas) relacionados con el patrimonio paleontológico y con potencialidad para incorporar a la oferta turística, e incorpora una serie de acciones motor para poner en marcha el producto, entre las que se encuentra esta iniciativa.

Por este motivo, y para fomentar el turismo paleontológico en estas zonas, la Agència Valenciana del Turisme ha anunciado la instalación de seis réplicas de dinosaurios a tamaño real y otros elementos de vallado y señalización interpretativa en el yacimiento Ana de Cinctorres (Castellón), en el de Vallivana de Morella (Castellón), en los de la Badina de Bejís (Castellón); Corcolilla de Alpuente (Valencia), Tambuc de Millares (Valencia) y Límit K/T en Agost (Alicante).

Con un presupuesto de 202.208,85€, el proyecto pretende “reforzar el atractivo de estos yacimientos que están puestos en valor turístico y aumentar las visitas”, según el secretario autonómico de Turisme, Francesc Colomer. De esta forma se incopora el turismo paleontológico entre los productos objetivo de la Comunitat Valenciana.

Para las empresas turísticas de estas zonas, esta iniciativa supone una oportunidad para atraer al turista cultural, desarrollando programas de actividades y productos turísticos adaptados a este segmento.