Solemos entender por reputación la imagen que los demás tienen de nosotros, buena o mala. En este sentido cada vez es más importante la información que circule sobre nosotros en la red. Páginas como Tripadvisor o las propias de Booking, Venere o Trivago facilitan la creación de opiniones y contenidos sobre hoteles, y los medios sociales son entornos adecuados para opinar sobre cualquier producto turístico. En este sentido es cierto que hay clientes que llegan a chantajear a los propietarios de los alojamientos, o prácticas más o menos fraudulentas que buscan el aumento de opiniones positivas o negativas.

Este tipo de actuaciones no pueden hacer olvidar la necesidad de gestionar adecuadamente nuestra reputación, tratando de influir positiva y honestamente en ella. Nuestra reputación está construida tanto por lo que dicen de nosotros como por lo que nosotros hacemos y transmitimos. Desarrollar estrategias de gestión de la reputación es fundamental para influir en esa imagen que queremos transmitir.

Es necesario tener en cuenta que en la creación y gestión de nuestra reputación pueden participar tanto el equipo encargado de ello como los demás trabajadores e incluso partners y proveedores. Debemos tener muy claro cuál es nuestro objetivo, de qué recursos disponemos y cuáles son nuestros mercados. Es fundamental controlar dónde se mueven nuestros clientes, en qué entornos y qué herramientas usan. La creación de contenidos que mejoren nuestra reputación ha de tener presente este tipo de información para ser relevante donde hemos de serlo.

No podemos minimizar el impacto de los comentarios, de la construcción de la reputación, pero también es cierto que no nos podemos volver locos con un comentario o crítica negativa. Una buena monitorización previa y un adecuado plan de gestión van a ser fundamentales para solventar cualquier imprevisto que pueda surgir.