En un gran número de mercados turísticos se está realizando un esfuerzo por erradicar los pagos en efectivo. El estudio “The death of cash in travel” que acaba de publicar Eye for Travel, analiza con detalle cómo los gobiernos, bancos y proveedores de pagos trabajan para lanzar la infraestructura que elimine el dinero en efectivo del negocio. Muchos gobiernos ven los pagos digitales como una forma de aumentar la transparencia económica y reemplazar el efectivo, que está asociado con la evasión de impuestos, la economía sumergida, el crimen y el terrorismo. Para las empresas el dinero en efectivo también acarrea más dificultades.

En el comercio minorista y en el sector turístico los clientes tienden cada vez más a pagar a través de internet, ya sea para comprar billetes de avión o reservar hoteles. Métodos de pago online como PayPal y aplicaciones móviles como Alipay y WeChat Pay en China, o Apple Pay y Android Pay en los mercados occidentales, han favorecido la disminución de los pagos en efectivo en el sector del turismo.

Sin embargo, a la hora de viajar, viajeros del mundo son reacios a dejar el dinero en efectivo definitivamente. Aunque pagan vuelos y hoteles con tarjeta de crédito o a través del móvil, les preocupa aparecer en una ciudad extranjera sin el método de pago correcto para tomar un taxi desde el aeropuerto o comprar un sándwich. Además, les preocupan las tarifas y los cargos asociados a los pagos en el extranjero en las transacciones internacionales.

Existen, no obstante, diferencias importantes en cada mercado. En muchas grandes ciudades chinas, el efectivo casi ha desaparecido conforme han aparecido más sistemas de pagos a través de billeteras móviles. También en África, el sistema de pago móvil M-Pesa de Kenia se está integrando entre la población no bancarizada. Suecia, por su parte, ya es casi una sociedad sin efectivo. El efectivo en circulación disminuyó en la mayor cantidad registrada en 2016 y 2017 y ahora solo el 25% de los suecos afirma utilizar efectivo al menos una vez a la semana.

 

Entonces… ¿cuál es el nuevo método de pago?

La explosión fintech de los últimos años ha creado nuevas formas de cambio de divisas y alternativas más baratas para que los viajeros paguen en el extranjero. Las tarjetas monedero, los servicios de cambio de moneda entre particulares, las tarjetas de recarga y las billeteras móviles han creado una gran variedad de métodos de pago. Los proveedores tradicionales de intercambio minorista, ya sean puntos de venta de aeropuertos como Travelex, los bancos o grupos de tiendas, se enfrentan a una dura competencia de la nueva clase de métodos de pago.

Los nuevos jugadores utilizan una infraestructura tecnológica de bajo coste y márgenes estrechos. Estos servicios innovadores están aprovechando la revolución móvil para ofrecer tarjetas de pago controladas por aplicaciones móviles, que permiten un alto grado de flexibilidad en el intercambio de monedas. Servicios como Caxton FC, Revolut y el negocio de cambio de igual a igual como WeSwap, Curve y Fairfx han lanzado agresivamente tarjetas de prepago multimoneda de bajo costo.

Los nuevos métodos de cambio de moneda socavan las tarifas y comisiones de los proveedores de cambio de divisas tradicionales y ofrecen una mayor facilidad de uso, flexibilidad y control. El portavoz de Revolut asegura que la ventaja de la tarjeta para los viajeros es que se les ofrece la tasa de cambio interbancaria, mientras que otras tarjetas ofrecen la tasa Mastercard o Visa del 5% en tasas de cambio de divisas de bancos, minoristas y oficinas de aeropuertos. “Ofrecemos la mejor tasa de cambio disponible en el mercado y puede gastar todo lo que desee en cualquier parte del mundo con una tarjeta Revolut, Mastercard sin contacto o Visa”, afirma. Pero, ojo, porque Revolut ha reducido la cantidad de efectivo que se puede sacar de un cajero automático de forma gratuita a GBP200 por mes para los clientes estándar, y GBP400 al mes para los clientes premium que pagan GBP6.99 al mes.

Curve reemplaza todas las tarjetas en la billetera de un consumidor con una sola tarjeta y le permite al usuario decidir qué método de pago desea usar para obtener la mejor oferta. Cuando un viajero hace una compra en el extranjero, Curve intercambia moneda automáticamente, por lo que el banco del usuario no registra una transacción en moneda extranjera y, por lo tanto, no cobra un intercambio de tarifa.

En las próximas semanas seguiremos analizando las conclusiones del informe de “The death of cash in travel” de Eye for Travel. ¡Permaneced atentos al blog!