La utilización de recursos hasta ahora aparentemente ajenos al sector turístico nos está permitiendo dotar a nuestra capacidad de comunicación y comercialización de una serie de capacidades como hasta ahora no había sido posible. Esto nos está permitiendo solventar, o al menos minimizar, algunos de los principales problemas del producto turístico, su intangibilidad y su consumición futura y en otro lugar distinto al de compra.

Posiblemente el storytelling sea una de las herramientas más potentes a la hora de dar valor a nuestros productos. Se dice que el cliente turístico busca vivir experiencias, busca “que le pasen cosas”, y el storytelling aparece como una forma perfecta de visualizar, sugerir y mostrar esas experiencias. Con esta herramienta dotamos de contenidos inspiradores y experienciales a nuestros productos, acercando e identificando a ese producto con el segmento al que va dirigido, e incluso personalizando el producto hasta la identificación total con el viajero.

Además, una de las fuentes del storytelling es el propio viajero, que puede potenciar el mensaje y el valor del destino aportando sus propias historias, visión y mensaje interpretado e inspirado. Herramientas como Gowalla, Foursquare o Instagram ayudan a ello, potenciándose además por el hecho de que su uso natural sea a través de dispositivos móviles, permitiendo con ello no sólo crear la historia, sino también transmitirla en directo.

Las experiencias son la materia prima de los destinos, lo que aumenta nuestro valor de comunicación. Es fundamental que contribuyamos a crearlas, a potenciarlas y a transmitirlas.

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