Una de las mayores obsesiones de los que trabajan en los medios sociales y, sobre todo, de las empresas que invierten dinero en ellos es la de conseguir apreciar el retorno que esto les genera. El enfoque suele ser el de centrar la atención en el retorno económico de modo que se busca un resultado inmediato y cuantificable. Esto suele ser un error, porque los medios sociales se rigen por unos códigos que no tienen que ver con los entornos offline, de modo que lo que podemos esperar y la gestión que podemos hacer en estos últimos no se puede trasladar a aquellos.

Del mismo modo no sólo de retorno económico vive la empresa. La innovación, el engagement, la reputación, la comunicación… son asignaturas que los medios sociales nos pueden ayudar a aprobar o a mejorar nuestra calificación. Porque los beneficios que podemos obtener de los medios sociales son muchos, y no necesariamente se concentran todos en el marketing o la venta. Nuestra capacidad de mejora como empresa, tanto en la gestión como en la creación de producto o conocimiento de nuestros segmentos se puede ver muy enriquecida con una buena estrategia en medios sociales que nos aporte unos beneficios, un retorno, del que hasta ahora no hemos sido conscientes.

Un buen enfoque, una buena estrategia y una buena gestión de los medios sociales es fundamental para adaptarse al nuevo escenario en el que nos encontramos en el que el cliente tiene mucho que decir y, lo que es más importante, quiere decirlo.