La popularización de las plataformas online como Airbnb han provocado una verdadera revolución en el sector turístico mundial que está poniendo en jaque a muchos hoteleros. Pero ¿hasta qué punto estas plataforman constituyen una amenaza real para el sector?

Aunque hace relativamente poco que el sector turístico está poniendo el punto de mira en las inicitivas de economía colaborativa como Uber, BlablacarAirbnb u otros, plataformas online auspiciadas por la mejora en la conexiones a internet y la popularización de los smartphones, lo cierto es que las plataformas de reserva de alojamientos entre particulares no son un invento nuevo.

En 1953, los sindicatos de maestros suizos y holandeses crearon una alianza de intercambio de casas para que sus miembros pudieran encontrar una forma económica de viajar que, al mismo tiempo, les permitiera conocer los aspectos culturales del destino. Más tarde, durante las últimas dos décadas, la gente ha aprovechado su segunda residencia para ofrecerla como alquiler vacacional, hasta el punto que, en 1995, se creó en EEUU Vacation Rentals by Owner (VRBO), adquirida en 2006 por HomeAway, que permitía anunciar viviendas particulares como alojamiento turístico.

Airbnb

La diferencia con el momento actual es que las nuevas tecnologías móviles e internet han favorecido el éxito mundial y sin precedentes de una iniciativa como Airbnb, que está removiendo las bases del sector hotelero al facilitar al cliente el acceso a una base de datos de alojamientos internacional a precios ajustados, que se encuentra fuera del circuito de alojamientos tradicional. ¿Dónde reside la verdadera amenaza para el hotelero?

Un análisis de mercado realizado en la ciudad de Nueva York por el consultor hotelero Sean Hennessey, quien obtubo un acceso exclusivo a los datos de Airbnb, afirma que hasta el momento, Airbnb está logrando atraer a clientes, pero todavía no está afectando a los ingresos de los hoteleros. El mercado en Nueva York ha experimentado un aumento significativo del número de alojamientos disponibles en Airbnb y de habitaciones de hotel en los últimos años, pero la ocupación se ha mantenido en más del 80% durante la última década.

Pero, al parecer, los anfitriones de alojamientos de Airbnb y los hoteleros no están jugando bajo las mismas condiciones. En este sentido, la fiscalidad y la concesión de licencias siguen siendo los puntos más calientes. A los primeros se les acusa de no cumplir con las leyes regionales que regulan los alojamientos turísticos, de ofrecer servicios sin licencia y no pagar las tasas que corresponderían a este tipo de servicios. Aunque muchas ciudades y gobiernos de todo el mundo están trabajando para desarrollar políticas que solucionen este problema, Cataluña ha sido la primera región europea en imponer sanciones (de hasta 30.000€) a los alquileres vacacionales sin licencia.

Los que los hoteleros pueden aprender de Airbnb

Pese a quien pese, lo cierto es que la plataforma Airbnb está experimentando un crecimiento exponencial mundial. La clave de su éxito reside en ofrecer algo que el público estaba buscando: una alternativa a los hoteles tradicionales que combine auténticas experiencias locales, un ambiente de confianza y un precio ajustado, todo ello unido a una plataforma accesible y fácil de usar.

En el mercado hotelero ya existen algunas iniciativas que tratan de aprovechar estas necesidades ofreciendo soluciones integradas que puedan satisfacer al cliente al tiempo que se cumple con la legalidad y se mantiene la calidad del servicio hotelero. Be Mate, un nuevo producto lanzado recientemente por la cadena de hoteles RoomMate, es un ejemplo de ello. La plataforma online de Be mate aglutina las mejores viviendas turísticas situadas a 10-15 minutos de distancia de cualquiera de los hoteles de la cadena RoomeMate y ofrece al propietario y al cliente de éstas la posibilidad de hacer uso de determinados servicios del hotel: como recoger y dejar las llaves 24 horas, depositar las maletas en consigna y servicio de conserjería también 24 horas.

Otro ejemplo es la iniciativa francesa Poplidays, que ofrece viviendas vacacionales con servicios turísticos hoteleros y que inició su actividad en España a finales del 2012, con el apoyo de agencias inmobiliarias y constructoras.