En ocasiones podemos observar cómo algunos destinos turísticos languidecen desde un esplendor que ya no tienen. Vemos cómo territorios enteros pierden esas posiciones de privilegio de las que disfrutaban. En ocasiones se debe a causas ajenas al propio destino (cambio de modas, competencia…), pero en otras es posible que una de sus causas sea una deficiente gestión del propio destino.

El turismo es un sector horizontal, en el que participan todas las empresas y ciudadanos del destino, absolutamente todas y todos. No tener esto presente es un error que afecta a la percepción del propio viajero sobre el destino. Porque el turista no está consumiendo un producto, está viviendo una (o muchas) experiencia. Todo lo que hay en un destino afecta a su percepción. Cuando Bilbao decidió dar la vuelta a una ciudad entera y pasar de ser un polo industrial con la Ría de Nervión como centro, a una ciudad de servicios con el turismo como uno de sus recursos más importantes, no bastó con crear el Museo Guggenheim, necesitó un cambio de visión global, de todos los actores del territorio para redireccionar toda la experiencia vital que ofrecía la ciudad.

Los destinos necesitan de la participación de todos sus actores, de una manera equilibrada, sin tensiones ni preminencia de unos sobre otros, porque todos son importantes para el éxito de esta fuente de recursos tan importante como es el turismo. Desde Travel Open Apps apostamos por la participación de absolutamente todos los actores, por eso queremos ser importantes para todos, por eso creemos que Travel Open Apps es un proyecto del que todos pueden sacar beneficio y que en todos puede generar un impacto muy beneficioso. El destino, el éxito de un destino, es un trabajo de todos, una responsabilidad de todos.