Hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de crear producto en el sector turístico y de satisfacer los deseos del cliente. Dentro de este enfoque de creación de productos o servicios y de posicionar al cliente en el centro de la reflexión está el diseño de servicios o Service Design. Lo que hace esta metodología es partir e integrar al cliente en el proceso de diseño del servicio, asumiendo que este servicio ha de estar en un proceso contante de revisión, revisión en la que también participa el cliente.

Los procesos de Service Design permiten a las empresas cambiar de una estrategia push de creación (de la empresa al mercado) a una pull (del mercado a la empresa) mucho más completa y con un mayor caudal de información, además de integrar al cliente en los procesos de creación de producto, con todas las ventajas que ello tiene.

Es fundamental cambiar el foco de creación de servicios y no partir de una reflexión de ganancia monetaria de la empresa, sino de un enfoque que apueste por la localización y solución de problemas del cliente, entendido estos desde una visión amplia: la necesidad de ocio también es un problema a solucionar. Esta amplitud de foco y este cambio de origen conceptual enriquece nuestra capacidad de ofrecer soluciones llenas de valor y originalidad, en las que el factor precio se pueda minimizar o al menos matizar.

El diseño de servicios puede suponer la verdadera introducción de una estrategia de creación de producto exitosa en el sector.