Las aplicaciones móviles destinadas a la reserva de habitaciones de hotel en el último minuto y a precios muy competitivos han proliferado de manera vertiginosa durante el último año, configurándose como un nuevo canal de distribución que ya trae de cabeza a hoteleros y gestores del revenue.

Aplicaciones móviles reserva hoteles última hora

Una de las aplicaciones más conocidas es Blink, una marca con sello español surgida tras el éxito en EEUU de Hotel Tonight. Ambas permiten al usuario realizar reservas de hotel desde el teléfono móvil, en el último momento y a precios de ganga. Como éstas, existen otras aplicaciones que, con pequeñas variaciones en cuanto a funcionalidades y oferta de hoteles, se basan en la misma idea. ReallyLatebooking, Daylight Hoteles, Byhours o JustBook son sólo algunas de ellas.

En principio, estos servicios se posicionan como la herramienta ideal tanto para el cliente, que consigue los mejores precios, como para el hotel, que encuentra así una oportunidad para mejorar sus ocupaciones.

Sin embargo, para muchos estas aplicaciones no han hecho sino contribuir a crear un entorno cada vez más complejo dentro del ya fragmentado escenario de la distribución hotelera. El universo de intermediarios y canales que han ido surgiendo en el entorno online, como los clubs de compra, las OTAs, etc., está provocando que los hoteles se planteen hasta qué punto resulta rentable invertir tiempo y recursos en gestionar la distribución en tantos canales distintos.

En el caso de las aplicaciones móviles para ventas de última hora las dudas se acrecientan todavía más. En las estrategias de revenue managment es necesario tener en cuenta varios factores, entre ellos el ABW (Average Booking Window) o tiempo de antelación con el que el cliente puede hacer la reserva. Pero la venta de plazas a través de estas aplicaciones obliga a vender a precios bajos, ya que ésta parece ser la única ventaja competitiva con la que juegan los hoteles en estos canales.

Algunos expertos afirman que esta tendencia a enfocar la distribución hacia la plena ocupación y el “late booking” es un error que provocará la destrucción de la comercialización hotelera. Entonces, ¿es mejor dejar de competir por la venta de plazas de última hora? Parece que no.

En un momento de dificultad económica y cambios constantes en los hábitos de los consumidores y en la forma en que acceden a la oferta, la batalla de la última hora parece inevitable y la variable LRA (Last Room Available) constituye el punto de partida de muchas de las nuevas propuestas que se están desarrollando en el campo de la distribución hotelera. Si, además, tenemos en cuenta la elevada tasa de penetración de los smartphones en España, está claro que las aplicaciones móviles van a tener mucho que decir en esta batalla por la última hora.